Educa a tu cachorro con esta guía

Es habitual que cuando un cachorro llega a casa, no sepa cómo comportarse. Probablemente lo morderá todo, incluso a sus dueños, y pretenderá dormir todas las noches en tu cama. Pero trabajando en casa, o con la ayuda de un adiestrador, conseguirás que tu pequeño peludo se convierta en un animal civilizado.

Cuando un cachorro no se comporta como nos gustaría, y esto ocurre una buena parte de las veces, debemos evitar ponernos nerviosos. Con gritos o un cachete de vez en cuando no llegamos a ninguna parte: es probable que el perrito se enfade, se resabie y desobedezca aún más. Por eso es preferible decirle qué esperamos de él con voz seria. Así, tendremos gran parte del trabajo ganado.

En cachorros muy pequeños, o que incluso nacen en nuestra propia casa, la educación resulta mucho más sencilla. Cuanto más mayor es un cachorro, más se complica. Si además se trata de un animal rescatado de la calle, la tarea puede ser más dura. Pero no desesperes: con mucho cariño y una dosis extra de paciencia, lo conseguirás.

Material para el adiestramiento

Hay elementos básicos necesarios para adiestrar a tu cachorro: la correa y el collar con el que le sacamos a pasear habitualmente, juguetes, el clicker y las recompensas de comida para cuando tu pequeño haga algo bien. En el mercado hay una amplia gama de golosinas, pero recuerda dárselas sólo cuando te haga caso. Si no, se acostumbrará, y te costará volver a llevarle por el buen camino.

Premios y castigos

Un método muy eficaz a la hora de educar a un cachorro es el clicker. La diferencia con el método tradicional es que no se aplican castigos entendidos como tal, sino que no se le dan premios. Con esto se consigue acelerar el proceso de aprendizaje: cuando el perro escucha el ‘click’ se da cuenta de que ha actuado bien, y repetirá la acción. En cambio, si no escucha el ‘click’ y no recibe un premio, se dará cuenta de que se ha comportado de forma no deseada.

No le dejes que te muerda

Los cachorros tienden a morderlo todo, y sus mordiscos pueden resultar incluso más destructivos que los de un perro adulto, ya que cuando son pequeños los perritos tienen los dientes mucho más afilados. Esta conducta se debe a que sería el juego que podría tener con su madre y sus hermanos, y que por una separación prematura aplican estos juegos a sus dueños y a todo lo que encuentran a su paso. Si quieres evitar que te muerda, cuando lo haga quéjate e imita un sollozo, como si te hubiera hecho mucho daño. Así descubrirá que no es una buena conducta, y dejará de hacerlo.

Cada uno en su cama

Los cachorros (y los que no lo son) siempre quieren dormir contigo en la cama: eres quien más cariño les da, y quieren recibirlo también mientras duermen. Pero a la larga eso puede resultar perjudicial para ambos. Así, aunque pasemos las primeras noches en vela, conviene acostumbrarles a que duerman en su propia cama. Te costará: los perros suelen recurrir a llantos como chantaje emocional, pero lo agradecerás cuando no te quite todo el espacio de la cama, sobre todo si se trata de una raza que crezca demasiado.

No le des todos los caprichos

Igual que para intentar dormir en tu cama, recurrirá a llorar siempre que quiera algo y no se lo des. Si viene a pedirte algo, acostúmbrale a que se siente para dárselo. Si es posible, deja que se relacione con otros perros, e incluso con otros animales, y también con adultos y niños. Así será un animal mucho más sociable, y su desarrollo se dará con mejores resultados.

Ansiedad de separación

Uno de los problemas más serios a la hora de educar a nuestra mascota es que sufra ansiedad de separación. Cuando se quedan solos, provocan destrozos en toda la casa, sólo por llamar nuestra atención. Pero no podemos pasar todo el tiempo con ellos, así que para que no se sientan solos, deja las luces de casa encendidas, la radio o la música puestas. Así tendrán la impresión de que hay gente, y no destrozarán nada.